Recibir un masaje es quererse a uno mismo

Masajes para cualquier edad.

¿Qué es un masaje?

El masaje es una forma de estímulo físico, de preferencia, manual sobre el organismo que provoca reacciones biológicas, metabólicas, psicológicas y sociales beneficiosas. Probablemente es la herramienta terapéutica más antigua que el ser humano utilizó para proporcionar/se un recurso natural contra el dolor. Su evolución y uso ha sido parejo al de la sociedad, hasta convertirse en la técnica de “tacto estructurado” que hoy conocemos. Existen diversos tipos de masaje, desde el de relajación hasta el afectivo o sensual; pasando por el específicamente terapéutico (masoterapia) del ámbito sanitario y el del ámbito deportivo, destinado a mejorar la actividad física.

En otras palabras, es una forma de redescubrir el cuerpo; es hacer un contacto físico, con movimiento (o caricias) especiales para ayudar a otra persona a relajar, curar, drenar, o simplemente compartir emociones.

Por medio del masaje se conoce a una persona cuando se está estresada, enferma, si tiene problemas emocionales, etc.

¿Para qué sirven los masajes?

Muchas veces las personas piensan que sirven solo para desestresar y relajar el cuerpo; esto es cierto, pero además sirve para ayudar a despegar la grasa y removerla para su expulsión para reducir talla o medidas (los masajes no reducen peso, sino talla o medidas).

Sirve también para drenar líquidos que se encuentran en la linfa y no se expulsan de ella (drenaje linfático), ayuda a las personas que sufren de estreñimiento, rejuvenece la piel y contribuye a la hidratación de la misma, y lo más importante, sube la autoestima y ayuda a querernos más.

Para mi es una recomendación imprescindible, es algo que deberíamos darnos el gusto de poder recibir cada poco tiempo, debería ser de obligado cumplimiento quererte o lo que es lo mismo recibir un masaje. La ventajas que se obtiene cuando permites que te pongan las manos con la intención de recibir el contacto humano, quizás en las primeras sesiones no seas plenamente consciente del grado de beneficio que recibe tu cuerpo y tu mente. Pero yo a mis clientes que recibo en sesión, les ánimo a que empiecen a quererse de un modo físico también.

Vivimos en un memento donde los actos visuales están cobrando mucha importancia, las pantallas de los móviles, tables,  ordenadores, son nuestro medio de comunicación con el exterior, se nos puede olvidar que un abrazo, una intercambio de sonrisas, una buena tertulia con el aroma de un buen café o té, cada vez son más ocasionales. De ahí la importancia de no perder el contacto táctil con las personas, si estás en un memento de tu vida donde adviertes de esta carencia, te recomiendo encarecidamente reservar tu hora, por lo menos una vez cada quince días, donde un profesional ponga toda su intención, su 100% en poner sus manos en tu cuerpo, donde el contacto físico sea un regalo que recibes y te permitas el espacio para conectar con tu ser.

Yo particularmente lo hago, reconozco que algunas veces lo olvido, pero cada vez que Laura Izquierdo de (Nagari) o Sandra Selva de  (Sinergia), recibo uno de sus masajes, es volver a conectar con mi ser. En ese momento y en los días posteriores me siento afortunado por darme el espacio y el reconocimiento que mi cuerpo se merece.

No sería justo olvidarme de alguien a la que tengo que agradecer el descubrir y permitirme sentir los masajes en mi cuerpo, gracias Arantza Moncaleán, Gracias  por recordarme que el acto de más amor, es el ocuparse uno mismo en encontrar el equilibrio  como ser humano. ¡Lo que estás dispuesto a recibir es lo que estás dispuesto a dar! En definitiva, es lo que compartes con las personas que llegan a tu vida, es darte la oportunidad de tomar consciencia de tu cuerpo y compartir tu 100%.

Soy muy afortundo por las personas que cada día me rodean, son mis regalos y la mayor de mis abundancias.

Si llegaste aquí por primera vez, Bienvenid@ a mi vida, si ya nos hemos cruzado anteriormente, un placer encontrarnos de nuevo.

 

Feliz día

Natxo Requena

 

 

 

 

 

 

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