¿Qué tiene que ver los atentados de París conmigo?

Paris

Cómo observador de lo sucedido hoy en París, me hago una reflexión.
La realidad que yo observo tiene que ver conmigo ¿dónde he disparado el gatillo o he realizado atentados? Es obvio que me estoy refiriendo de una manera simbólica.

Tengo  situaciones vividas que responden a estas dos preguntas en las que he participado y he generado directamente o indirectamente dolor, violencia, maltrato, rechazo, odio… la lista sería larga.

El otro día hablaba con un amigo y me decía Natxo las palabras escritas ahí quedan… Cierto, pero cuando uno es capaz de desnudarse, de dejar de ver la vida como un ente aislado y su primera palabra es YO, para pasar a nosotros. La vida la podemos observar desde otro punto y sencillamente aquello que sale del corazón, que no trata de tener la razón, que simplemente utiliza el espejo que ofrece la humanidad para cuestionarse uno, en mi humilde opinión se nos abre una posibilidad infinita. La de poder compartir algo diferente a lo que nos dictan nuestras creencias.

Me explico, le hemos dado el control absoluto a nuestro EGO en nuestra vida, de una manera tan inconsciente que no somos capaces de observarnos. Arremetemos contra todo lo que se mueve y no nos gusta o no nos agrada, todo aquello que un día validamos como nuestra verdad.

No tenemos que ir muy lejos para reconocernos, vivimos en una sociedad llena de jueces (los que no han opositado), tenemos la mayor infraestructura judicial social de la historia posiblemente. ¿Cuánto tiempo dedicamos a juzgar los hechos que observamos a un tercero? Es el deporte de la sociedad, hablan de fútbol, y para nada supera a la critica que realizamos diariamente de todo y de todos. Para muestra un botón; Facebook.

Lo más peligroso de creerme algo es que mientras lo siga creyendo lo voy a tener que defender, justificar, razonar y por supuesto con todo la gestión emocional que eso conlleva. Tristemente así empiezan los atentados, las guerras, los conflictos y las reuniones de junta de vecinos… no hay que ir tan lejos… lo tenemos en el rellano de la escalera, por no decir dentro de nuestra propia casa.

Cuando deje de juzgar lo que hace el otro, cuando sienta en mi vida que no hay nada que me amenace, más que el propio juicio que yo hago de mi cada día. Cuando yo sea capaz de tirar ese disfraz de creerme que yo soy lo que pienso, lo que hago… en ese momento habré transcendido la necesidad de tener, de conseguir o de defender aquello que pensaba o creía.

Siento hoy una profunda tristeza por los actos que se han generado, pero no soy hipócrita cuando yo observo al jugador de turno de la selección española al que se le silba, lo único que estamos generando es más y más violencia. Pero claro, pensamos que es justificada porque mi creencia que un día validé que la bandera española por encima de todo. Pues Señores, por esas creencias se organizan guerras en el mundo, atentados, asesinatos y se genera una violencia que no hay que más que darse un paseo por los muros de las personas que defienden sus creencias. Eso si, hasta donde haga falta porque lo que yo hago y pienso está justificado. Antes de que me pisen, mejor ya piso yo.

Nos sentimos tan pequeños, tan amenazados y tenemos tanto miedo a permitirnos ser personas libres, a cuestionarnos absolutamente todo lo que pensamos y creemos, que no somos capaces de observarnos en este juego que hemos creado inconscientemente, pero que cada uno de nosotros tiene la posibilidad de cambiarlo. Podemos compartir con todas las personas desde otro punto totalmente diferente si dejamos de creernos los jueces de la vida, a partir de nuestras creencias.

Hoy no es un día más, hoy es un día donde nos podemos permitir compartir nuestra vida con otra posibilidad. Depende de cada uno, no depende que cambie la sociedad.
Creo en un mundo donde las personas se responsabilicen de ellas mismas y dejen de sentirse amenazadas por sus propias creencias.

No sirven las formulas para terceros, sirve la experiencia de uno mismo, ponerlo en práctica desde ese punto es la posibilidad que se ofrece uno para  hacerse más responsable de su vida.

Un abrazo

Natxo Requena

BioNeuroEmoción – Coaching de Salud

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