Pon humo… R a tu vida

El Diagnostico  SonRetos

El próximo día 17 de junio, me dan los resultados del tac… Me he hecho una reflexión y me gustaría compartirla. Pase lo que pase, nunca otorgues tu poder, no lo delegues. No hay un camino correcto, cada uno de nosotros tiene su camino y su momento para avanzar por él.

Si tuviera que aportar algo concreto en este momento, donde las dudas asaltan y el miedo hace acto de presencia… tengo una solución, amarme a mi mismo, incondicionalmente, sin reservas. Es la lección que he aprendido en este camino junto al línfoma de manto.

Al mantenerme alineado a mi mismo, la coherencia está presente, soy algo así como un instrumento, al fin al cabo, estoy conectado con un todo, donde ese todo está conectado a mi. En definitiva es mi equilibrio lo que interactua y toca a cada persona. Si tomo consciencia de este acto, olvido por completo, mi estado de duda o de miedo, de mi nace una fuerza de amor y de paz, en definitiva es lo único que deseo compartir.

Disfrutar de uno mismo y de la vida, sin tomarte tan en serio ni a ti ni a la vida. Estoy plenamente convencido que si hubiera sabido y actuado en coherencia, bajo esta regla, no hubiera aparecido un línfoma de manto “un cáncer” en mi cuerpo.

Tenemos demasiadas religiones que inducen al miedo y a tomarse las cosas muy en serio. Lo mío desde luego no es crear ni mucho menos una nueva religión, no estoy dispuesto a ello, porque no creo que pueda ser posible unificar las religiones. Pero creo que algún día nos podemos sentar y hablar de una experiencia de vida en torno a la religión universal, compartir los principios y  los valores. Si alguna vez compartiera mis experiencias, pondría en la lista sin lugar a dudas el humor, sería el acto preferente, sin lugar a dudas estaría antes que rezar, orar, meditar, los mantras o un simple cambio de alimentación.

Dedicamos mucho espacio y mucha energía en protegernos de las amenazas que creemos que están “ahí fuera”, en esta carrera de las tecnologías de la información, donde todo pasa rápidamente, lo que hoy era cierto , mañana será cuestionado. En ese momento preciso perdemos la perspectiva de nosotros mismo, de disfrutar de nosotros mismo y sobre todo de cuidar lo que ya somos y llevamos dentro de cada uno “amor”

Expandir la felicidad, mi equilibrio, mi coherencia y muchas, muchas risas, para que cuando deje este mundo sea la esencia que quede de mi, para compartir con los que aquí aún permanezcan. Sólo me queda amarme de buen humor y tomar conciencia que sólo soy amor. Es mi manera de darle la vuelta a un resultado de una prueba médica, es mi manera de crear mi formula magistral, mi combinación ganadora.

Te deseo que disfrutes, mientras te percatas de tu magnificencia y aprendes a expresarte en el mundo sin miedo.

Os deseo un feliz aprendizaje, yo estoy en el mío.

Bienveid@s a mi vida

Natxo Requena

EL CÁNCER, ¿ES UNA TRAGEDIA O UNA OPORTUNIDAD?

 

Creando Retos

 

Introducción:

El lunes 10 de junio intervine como ponente en la Escuela Europea de Coaching, concretamente en las actividades que propone Alumni dentro del grupo de investigación de Coaching y Salud. Al cual pertenezco y con el que colaboro. Los asistentes en su mayoría eran Coaches profesionales y personas sensibilizadas con la temática. Para esta ocasión preparé el tema que a continuación comparto contigo.

 

Ponencia:

La vida, suele ponernos en situaciones difíciles en las que no hemos podido decidir nada. En menos de un suspiro, todo puede cambiar. En mi caso por casualidad, tras un accidente de moto, me descubrieron una enfermedad de esas que podemos bautizar como “compleja de superar”. Cuando me lo comunicaron, podría haberme lamentado y entrar en un bucle de queja (que si el accidente, que si la enfermedad…), pero NO, en mi caso, lo primero que hice fue dar gracias al accidente, ya que si no lo hubiera tenido y no me hubieran hecho un escáner, no hubieran sido posible detectar que tengo un Linfoma de Manto y ponerle remedio.

 

Desde el accidente hasta que me confirmaron que tenía un Linfoma, pasaron 30 días y 30 noches. Me habían adelantado que tenía algo grave, posiblemente cáncer, pero aún no tenía el gusto de que nos hubieran presentado formalmente. Vamos, que no conocía el nombre y los apellidos del susodicho. ¿Me importaba?, ¿tenía ansiedad? ¿preocupación?, PARA NADA. Lo que de verdad me importaba en ese momento era aprender a andar de nuevo, ya que tenía fracturado el fémur por tres partes.

 

Recuerdo especialmente el día 13 de noviembre, ya que fué cuando me presentaron formalmente a mi huésped. Las vueltas que dió Belén, mi hematóloga para decirme al final:- “Natxo tienes un Linfoma de Manto“-, que en cristiano quiere decir, “tienes Cáncer”. Pensé: –“¡CÁNCER!, ¿yo que no me pongo nunca malo?, ¡qué siempre estoy cómo un roble!”-. Que te cuenten que tienes una enfermedad, a bote pronto ¡impresiona!. Pero yo me dije: -“Natxo ¡lo tuyo son los retos!, este es cañero,¡pero tú puedes con eso y con la recuperación de la pierna!”- . ¡Claro! también había que contar con la opinión de la experta, así que le miré a los ojos y le pregunté: -“¿Tengo posibilidades?”-. Al confirmarme que sí las había, quería dejarle muy clara cuál era mi postura en ese momento y le dije: – “Belén, si tú pones el 100% ¡de esta salimos!, por mi parte no tengas dudas”– . Imaginaros la cara del médico… me estaba diciendo que ¡tenía cáncer! y yo le suelto eso…, hubo un momento de risas, que a mi por cierto, me vinieron muy bien para aflojar la tensión.

 

Mis conversaciones interiores y mi discurso era: – “¡De esta experiencia saldré mucho más fortalecido!”– no sé las veces que me repetí esa frase. Lo tenía todo a mi favor, yo lo sentía así: personas que me quieren, apoyo incondicional, un reto en toda regla, fortaleza mental (buenos ingredientes para prepárame mi medicina). El cáncer había llegado en el mejor momento de mi vida,  cuando más sereno, fuerte y decidido me encontraba. Por lo tanto, sólo quedaba superar el reto, y me hice un propósito en firme: –“¡Servirá para poder compartirlo con otras personas, porque es una experiencia vital en toda regla!”-.

 

Por ese motivo llamé a Kiko y me ofrecí como coachee para compartir mi caso con el grupo de trabajo de Biologia del Cambio del Observador (BCO). Entendía que era una gran oportunidad poder sentir en primera persona el Coaching, con un coach formado en BCO. Me asignaron a nuestra compañera Susana Punzón y juntos hemos avanzado a lo largo de  8 sesiones. Desde la primera hasta la última, todas han sido muy valiosas para mi crecimiento personal, para tener un espacio de reflexión, para conocerme aún más, y sobre todo, para canalizar mis emociones. El compromiso y la responsabilidad en las sesiones, enseguida marcaron un camino claro, que hemos peregrinando juntos, con aprendizajes vitales, independientes a mi estado de salud.

 

Al leer en el diccionario de Martel sobre mi enfermedad, comprendí qué pasos tenía que dar. Hasta entonces, intuía lo que necesitaba modificar, pero recibir ese regalo, era dar luz al hacer. En mi enfermedad, siempre he partido desde la oportunidad, nunca me he cuestionado: -“¿por qué a mi?”– siempre he pensado: –“¿para qué me he puesto enfermo?”-. Esa reflexión me ha dado la posibilidad de abrir puertas y de llegar a un grado de conocimiento sobre mi mismo, que hasta ahora no tenía.

 

“Si Cambias Tu Vida, Cambias Tu Energía”. Ahora que lo he experimentado y lo he vivido en primera persona, estoy en disposición de poder compartirlo con todo aquel que se encuentre en una situación similar. Nuestra vida cotidiana, pensamientos, sentimientos,… etc. nos mantienen en un mismo estado del ser, son el artífice  de repetir una y otra vez nuestras conductas, y por lo tanto, que veamos el mismo paisaje con los mismos resultados (dicho de otra manera, siempre obtengo más de lo mismo). Si queremos cambiar nuestro paisaje, tenemos que pensar, sentir y actuar de forma diferente,  no me estoy refiriendo a cambiar de personalidad, me refiero a gestionar de manera distinta, lo que hago con lo que recibo.

 

Os lanzo un Reto: ¡Decidid ser quien queráis ser! , despojaros de aquello que no os sirva (comportamientos, creencias y acciones que no os conduzcan al destino que deseáis). Parece una tarea compleja, ya que a nuestra mente regresan una y otra vez los mismos pensamientos, las mismas dudas y por lo tanto, los mismos resultados que hacen que a veces nos sintamos frustrados. Pero la solución pasa por una transformación en tu mente y en tus emociones. Para lograrlo necesitáis  dibujar en un lienzo con una nueva gama de colores, yo ilustré el mío al preguntarme PARA QUÉ TENÍA CÁNCER.

 

El cáncer, los médicos o la muerte no van ha decidir por mi. Mi vida y el modo en el que yo quiero vivirla, lo decido yo. Esa es mi mayor responsabilidad y mi compromiso, porque quiero disfrutar de cada segundo.

 

Es un proceso vital y transformador,  yo lo he experimentado y por eso quiero ahora compartirlo. ¡Por suerte!, yo partía con ciertos conocimientos sobre el Coaching que me ayudaron a manejar la situación desde un principio, pero aún así, no era suficiente, ya que no eres igual de objetivo contigo mismo, por eso me ha venido muy bien recibir un proceso de Coaching y contar con un COACH con C mayúscula.   Realmente una enfermedad puede ser un gran vehículo, pero sólo si sabes cómo manejarlo. Todos sabemos que un  coche de Fórmula Uno es potente y rápido, pero ¿seríamos capaces de sacarlo del box sin ningún tipo de asesoramiento?

 

Hace un par de años me hubiera preguntado ¿por qué a mi? Ahora solo me pregunto: -“¿para qué me sirve tener cáncer?”- y la respuesta la tengo clara:  ¡Para darme la oportunidad de vivir en primera persona la transformación!. Ahora además de la teoría, tengo la práctica. La experiencia y el conocimiento que me ha aportado, sin duda me hacen ser un excelente compañero de viaje para personas que estén inmersas en una situación similar a la que yo estoy viviendo. En nuestra vida todos podemos decidir con qué colores queremos ver las cosas, la elección es sólo nuestra. Las circunstancias son las que son eso es innegable, pero la gestión de ellas, son lo que nos hacen diferentes y por eso, los Coaches, somos una gran opción para acompañar en procesos de transformación vitales.

 

El cáncer te ofrece la oportunidad para completarte, para solucionar estados emocionales, para hacer una mejor gestión de nuestros recursos y sobre todo para ser mejor persona. Donde el presente cobra el mayor de los protagonismos por eso mi recomendación es  ¡VIVIR EL AHORA!

 

Hasta aquí no he llegado solo, por eso me gustaría agradecer a mi familia, y en especial a Olga mi pareja por su generosidad, y ser un puntal en mi vida. También a mis amigos, compañeros de promoción, a la EEC / BCO por facilitarme el espacio que compartimos. Especialmente a Beatriz Pantín, Silvia Guarnieri, Alfredo Castejón y Kiko Junquera, por su seguimiento y aliento. A mi coaches, ya que el espejo que me han mostrado ha permitido gestionar mi vida bajo mis deseos, muchas gracias Susana Punzón y Daniel Paglia. Al equipo médico que con tanta maestría me acompañan a la cabeza las Doctoras Belén Navarro (Hematóloga) y Esther García Paredero (traumatóloga) y a todo el personal que da sentido cada día al Hospital Puerta de Hierro.

 

Quiero hacer una mención especial a Arene, alguien muy especial para mí, ya hoy preparando esta conferencia, coincide que hace dos años nos despedíamos físicamente. Cada día su energía está conmigo y es parte de mi ser, su magia está con nosotros ahora.

 

¡¡¡¡¡Muchas gracias a todos!!!!!!!

 

Natxo Requena

¡Muchas Gracias!

A algunas personas nos  gusta hacer regalos,  pero nos resulta más complicado recibirlos con la misma naturalidad. Lo mismo ocurre con los cumplidos, ya que aceptarlos, supone estar dispuesto a dejar que en tu vida entre lo que deseas.

¿Te suenan estas frases?: “No debiste molestarte” ; “Bueno, no tienes que darme las gracias, lo hice porque quise”; “No me ha costado nada, lo haría de nuevo”… etc.

Lo que parecen contestaciones de “buena educación”, lejos de serlo, resultan poco productivas. No hace falta que hagamos nada, simplemente se puede aceptar el obsequio o el reconocimiento con un: “Gracias” y por supuesto Una Gran Sonrisa. Cualquier otro comentario que añadamos en ese momento, restará valor a la acción o a las palabras de nuestro interlocutor.

Pongámonos en el lugar de la otra persona para entender mejor el efecto que causan nuestras palabras. Imagina que has salido a comprar un regalo para alguien muy especial para ti. Has invertido tiempo, dinero,  pero sobre todo, has puesto mucha ilusión en elegir el regalo perfecto . Te sientes muy bien, estás muy content@ pensando en la cara que pondrá al verlo… ¡estás incluso impaciente!…. Por fin llega el momento, nada más entrar por la puerta, se lo entregas con todo tu cariño…. al verlo, te dice: “No era necesario que te molestaras”.

¿Cómo te quedarías ante esa respuesta?, ¿realizado?. En mi opinión, un simple “Muchas Gracias” hubiera bastado, el hecho de haber conseguido provocar una sonrisa, hubiera sido mucho más eficaz para sentirnos satisfechos. ¿Tú qué piensas?. En tu interior, ¿a quién deseas regalarle?, ¿a quien sabes que lo agradece (aunque no te lo diga), o a quien piensa que no necesita que le regales nada?.  Entonces, ¿por qué decir otra cosa diferente a lo que nos gustaría escuchar?.

Ocurre algo parecido con los reconocimientos, quitarles importancia es similar a rechazarlos. Aunque intente parecer un acto de modestia, lejos de serlo,  implica negar la posibilidad a quien nos lo dice, de poder completarse. Al no aceptar el halago, no le hemos dado el espacio que necesita para poder devolvernos el favor, por lo que le dejamos con una deuda hacía nosotros.

El Arte de Aceptar, como todo, necesita práctica, pero hacer uso de ello, resulta altamente efectivo. Te invito a que lo descubras, será tu Nuevo Reto. Se trata de un hábito y como le digo a mis clientes, hay que adquirirlo. Si realizas este acto de forma continuada durante unos días, poco después, te saldrá de forma natural. Atrévete y destapa tus verdaderos sentimientos, es sorprendente ver la cara de las personas cuando le devolvemos un “Gracias” a sus obsequios o elogios. Con ello no sólo agradeces el hecho en sí, sino que estás valorando a la persona que tienes enfrente y así es como se percibe.

Las  palabras son nuestra tarjeta de presentación, un “Gracias” no es menos educado, solo nos muestra abiertos, afables y corteses, cualidades de gran valor en las relaciones humanas y pilares básicos para la atracción.

 

 

Nos seguimos leyendo…

 

Un fuerte abrazo,

 

Natxo Requena