Mi Reflexión más La Pregunta semanal: ¿Me Merezco?

1139a6422d6El Merecimiento

Hay muchos tipos de merecimiento, externo (que me quieran), interno (estar feliz), consumista (unos zapatos nuevos), con culpabilidad (ser castigado)… yo quiero centrarme hoy en uno muy concreto en el interno.

He observado que nos resulta complejo a las personas reconocer esta posibilidad de que merecemos, por ejemplo vivir en paz o ser abundantes, o tan simple como merezco vivir confiando plenamente. Nos resulta más fácil establecer otros tipos de merecimiento, pero los que nos permiten a nosotros mismos, en mi opinión nos cuesta.

¿Qué hace que nos cueste? tener una creencia manifestada muy anclada en nuestro inconsciente, el NO MERECER o tener que ser siempre a cambio de algo.

Cuando si nos tomamos unos minutos para reflexionar, para cuestionarnos, podemos observar que en todo momento tenemos la oportunidad de recordarnos que somos merecedores por derecho propio, por derecho de vida, por derecho a que los que somos representa lo más perfecto y eso se crea desde el día que decidimos venir a esta vida.

Tomate unos minutos y simplemente elabora una lista con 3 posibilidades que te otorgues a ti mism@ para el día de hoy, eso si, no se pueden comprar, no pueden venir del exterior, están en ti y son para ti.

Por ejemplo: Hoy merezco sonreír, es algo que no depende de nadie, solamente depende ti y está dentro de ti la posibilidad.

Cuando hayas terminado la lista escrita, la puedes leer para ti, de una manera tranquila sosegada, sintiendo cada merecimiento que te has generado y como se va instalando en diferentes partes de tu cuerpo. Después te recomiendo colgarla en un lugar visible, donde sea fácil que la puedas leer de nuevo en diferentes fases del día.

Ahora queda lo más importante, experimentarlo durante todo el día aquello que has establecido como tus merecimientos para el día de hoy, me encantaría que si te apetece te dieras la oportunidad de cuestionarte, observarte como si fueras un espectador de ti y compartieras ¿qué ha cambiado hoy en mi vida? ¿Cómo te has sentido?.

Mi pregunta corta para hoy es a partir de los merecimientos que has establecido en tu lista: ¿Qué has observado que se haya transformado con tus merecimientos diarios en tu día a día?

No dudes en dejar tus comentarios y tus reflexiones, compartir es una herramienta que la traemos de serie.

Hasta la semana que viene, os deseo a todos justo lo necesario, ni más, ni menos… 

Natxo Requena García

Coaching & BioNeuroEmoción

 

 

AMAR SIN ETIQUETAS

 

natxoRequena Amor

Hoy me apetece compartir contigo, que me acompañas en este momento de tu vida, para agradecerte el gesto. Gracias por darme la oportunidad de que estas palabras escritas, resuenen dentro de mí y me sirvan para escucharme.

Cuando vosotros llegáis a mi vida para realizar un retiro en convivencia, un taller, una conferencia o simplemente me enviáis un mensaje, me estáis proporcionando la ocasión de contemplar vuestro Ser. Me estáis mostrando vuestra posibilidad, sin taras ni defectos.

Hoy me hago más consciente, al tomarme estos minutos para pensar, que el acto de amor no proviene de dar, ayudar, consolar, en definitiva, de aligerar la carga o el dolor de las personas que acompaño. El acto de amor proviene únicamente de la observación, de la posibilidad de aceptar a cada una de ellas, y verlas como si fuera la primera vez que las conozco.

No es posible amar aquello que ya he enjuiciado o etiquetado de algún modo. Sin embargo, generalmente nos resulta demasiado fácil hacerlo, aplicar un estereotipo. En este proceso, es el ego o la sociedad, el que ejerce un control casi absoluto sobre nosotros, enraizándose en nuestro SER.

Pero pensamos que el acto de soltar “éstas amarras”, nos lleva casi a un acto de muerte simbólica. La mejor manera para explicar esto, sería hablar de una adición, como por ejemplo, el alcoholismo.

Piensa por un momento en un joven de corta edad en pleno descubrimiento de su vida. En ese proceso empieza a ingerir pequeñas cantidades de alcohol los fines de semana, como un acontecimiento social. Poco a poco esto se convierte en una necesidad, y el cuerpo le demanda mayor cantidad de ingesta y en menor plazo. Finalmente la falta de esa bebida le resulta tan insoportable que prefiere morir.

Cuando nacemos lo tenemos todo, sentimos la vida y no la cuestionamos, simplemente abrazamos la posibilidad de descubrir y experimentar. Pero ¡de repente!, nos vamos inyectando inconscientemente, del reconocimiento, de la aprobación, del prestigio, del poder… en definitiva “drogándonos”.

Hoy sin ir más lejos, me he dado cuenta de “mi propia droga”. Suelo utilizar mucho el término “COMPARTIR”, y hoy la vida me ha demostrado qué hay detrás de esa palabra. Una persona me ha enviado el siguiente mensaje:

“Me apetece compartir contigo esta frase de Mujica. La he escuchado hoy y me ha recordado a ti: LA GENEROSIDAD ES EL MEJOR NEGOCIO” ( José Alberto Mujica Cordano, conocido como Pepe Mujica, es un político uruguayo. Fue el 40º Presidente de Uruguay entre 2010 y 2015).

Al leer el mensaje, me han venido a la memoria, todas esas veces que me he sentido tan lleno por recibir elogios y reconocimientos. Hasta hoy, no era consciente de la energía que necesitaba diariamente, para poder mantener viva esa posibilidad y así tener mi “chute”.

Siempre me he volcado en las personas para que no cambien su opinión sobre mí, para poder seguir recibiendo “mi dosis”. ¡Guau! En este momento, me estoy haciendo consciente de la lucha interna que he mantenido toda la vida, para alimentar mi ego. Para no fallar a las personas y para convertirme en el personaje, que yo he creído que era el adecuado para dar sentido a cada relación.

Al observarme, me he dado cuenta de la desgarradora realidad que mantenemos. Nos conducimos por un camino de miedo, de control para no fallar, para no ver la posibilidad en el otro, de las críticas o de mis fallos. ¡Es absurdo! He entregado mi vida, a hacerme dependiente “de mi propia dosis” de necesidad de agradar, de ser bueno, de ser generoso.

Cuando nos sentimos criticados o no valorados, acudimos al consuelo, a la búsqueda incesante de aprobación. Vivir sin las personas acarrea el dolor agudo de la soledad, así que necesitamos su reconocimiento, solo para no sentir el dolor de vernos rechazados, solos y abandonados. Pero este baile, es cansado, agotador y crea un estado de tensión sin fin.

Cuando esto ocurre en nuestras vidas, ya no estamos compartiendo nuestra posibilidad de mostrar o sentir amor, simplemente nos hemos abandonado a conseguir “nuestro chute de droga”, para conseguir ese estado óptimo. Quizá, la forma de volver amar sin reservas, sea reconociendo la adición. Entrando en un proceso en el que pedimos al “drogadicto” que deje su dosis, su fuente de placer, aquello que representa su felicidad, para volver a ver a las personas no como fuente de reconocimiento, sino como seres en su estado puro. Es como pedirle al alcohólico, que sustituya el chato de vino, por un paseo por el campo y una puesta de sol.

Y ahora me pregunto… ¿podremos hacernos cargo de nosotros mismos emocionalmente?, ¿seremos capaces de no necesitar la aprobación de terceros?, ¿sabremos vivir sin ser una persona especial para nadie? ¿estaremos dispuestos a no considerar a nadie de nuestra propiedad?

Aún no tengo todas las respuestas, porque estoy en mi camino de aprendizaje. Pero sé, que cuando estoy centrado en lo que hago, amo profundamente sin esperar nada, simplemente me abandono al proceso y lo experimento. Cuando estoy en los talleres, en los retiros, en las conferencias o en una sesión, estas actividades me permiten abrazar mi posibilidad de desprenderme del resultado y de centrarme únicamente en aquello que estoy compartiendo.

Desde luego, para mi la vida es una posibilidad absoluta para descubrirnos. Y permitírmelo, es lo más cercano que yo he encontrado para poder mirarme a un espejo y abrazar aquello que observo.

¡Feliz día!

Natxo Requena

Coaching de Salud & BioNeuroEmoción

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¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde toda su vida?

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Por un momento, solo por el instante presente en que te adentras en estas líneas… permite vaciarte por un momento, olvida lo que sabes, lo que te contaron y por supuesto, no te creas nada en absoluto de lo que leas a continuación. Simplemente,  permite experimentarlo por ti misma/o.

Caminemos juntos conversando, compartiendo y por supuesto con la posibilidad de abandonar o continuar en el momento que así lo decidas.

Recuerdas cómo te sientes cuando recibes un halago, cuando alguien te muestra esa aprobación por tu buen hacer. Observa los sentimientos que te brotan, experiméntalos, respíralos.

Ahora siente como el surfista que se dirige a su punto de formación, esperando su ansiada y perfecta ola, esa especie de chute que un día por fin llega, sintiendo todas las sensaciones indescriptibles, mientras se forma el gran tubo, no hay un momento de mayor gozo, de mayor éxtasis. Cuando uno se fusiona al placer más absoluto, surfeando esa maravillosa expresión acuática de la naturaleza. La diferencia de la primera experiencia y la segunda la del surfista el primero proviene de un reconocimiento otorgado a juicio de terceros, es una “promoción”. Digamos que es un sentimiento terrenal, una necesidad de nuestro ego, pero la segunda es una realización personal siendo un sentimiento totalmente anímico.

Vayamos a otro ejemplo, experimenta por unos segundos, qué sientes con ese ansiado éxito profesional alcanzado, ese puesto conseguido tras una carrera frenética, esa apuesta que has ganado, o tan simple con haberte salido con la tuya en el enfrentamiento verbal que has mantenido… Observa de nuevo el sentimiento que procede de lo más terrenal.

Recuerda por un instante ese momento de poder total, eras el centro, el líder, el jefe de la pandilla, la autoridad en el trabajo. Si, tenías poder, las personas acataban tus ordenes Experimenta que sentimientos vienen a ti al volver a recordar esos momentos de tu vida. Ahora experimenta los sentimientos que florecen en ti al recordar la última vez que has disfrutado de la compañía de alguien especial, de un amigo, del trabajo realizado codo con codo con aquella persona, donde cada uno aportó su pasión en aquello que estaba ejecutando.

Te invito a que compares los dos sentimientos, uno proviene de lo terrenal de aquello que nos han programado, para ser más productivos y por lo tanto ejercer en ti un posible control. El segundo no ejerce una necesidad, simplemente, surge y brota desde un espacio mucho más interno, más ligado a tu esencia. No produce una recompensa de ilusión, de emociones y de vacío que al final se diluyen como en la primera.

Ahora quizás puedas hacer una vista retrospectiva de lo que has hecho estos últimos meses, en lo que te has enfocado afanosamente, en busca quizás del vacío, de esas emociones que se diluyen y que te instan a querer más y más, sin alcanzar ni por un instante la cuota para saciar lo que llamas necesidad. Con el propósito de alcanzar la aprobación de los demás, mediante un cargo que otorga poder o simplemente el ansiado éxito.

Es algo que nos sucede a la mayoría de las personas, no eres un caso único, es de dominio público y lo ejecuta a diario la sociedad en la que convives. Realmente estamos muy dormidos, totalmente obnubilados, ciegos en lo más profundo de nosotros mismos. Cuando eres capaz de ver esto te das cuenta como vivimos pensando que no moriremos nunca, trabajamos hasta enfermar y una vez enfermamos agotamos nuestros recursos para recobrar de nuevo la salud. Y cuando llegamos a la muerte nos damos cuenta que no hemos vivido.

Algunas veces nos vamos de vacaciones y nos pasamos el 90% del tiempo como esos turistas que viajan en un tren, pasando por parajes sin igual, grandes desniveles, cascadas con tal fuerza que el torrente de agua provoca una espuma en su final. Lejos de admirarlo lo que la vida les ofrece, el compartimento tiene cerrada las cortinillas y están discutiendo por los asientos confundidos, por el exceso del equipaje o por el niño que anda llorando y no deja al señor de turno dormir… llegando así hasta el final de su “Gran” viaje.

Hay una forma de vivir, fácil, sencilla. Esa donde no hay miedo a sentir, donde tienes la posibilidad de desprenderte de todo aquello que hoy que has tomado conciencia ya no es necesario. En ese momento dejas al descubierto tus programas, que todos radican y emergen del querer huir de lo que llamabas infelicidad. La infelicidad entre tu y yo, esto es algo que quizás lo hayas escuchado antes, pero permíteme que lo traiga hoy de nuevo: La infelicidad viene acompañada de las falsas creencias que se encuentran en el interior de tu mente, esas que te han sido incrustadas día a día desde tu nacimiento, son tan difusas que ni siquiera por un instante te planeas la posibilidad de ponerlas en duda.

Esas creencias te hacen ver el mundo de esa forma deformada, ni te planteas si son ciertas o inciertas. Ahí en ese momento uno puede darse cuenta de lo programados que estamos.

El mundo que observas es una mera interpretación, depende de ti cuestionarte tus creencias para interpretarlas de nuevo o substituirlas por otras. La posibilidad siempre está en uno mismo, pero para eso, sólo tienes que pararte aquí y ahora y SENTIR, en ese espacio la Vida te Vive.

Cuando acompaño a personas en mi consulta, en los talleres o en los retiros mi gran regalo que me ofrece la vida es ser testigo cuando las personas tocan su propia vida. En ese momento, siento dentro de mí la sensación más cercana a la libertad de SER UNO MISMO.

Si quieres conocer mis próximos eventos visita www.natxorequena/calendario

3ª Edición del Retiro en Noviembre en Santa Pola

3ª Edición del Retiro en Noviembre en Santa Pola

 

Natxo Requena

Coaching de Salud y BioNeuroEmoción

Socio Titular de la asociación española de BioNeuroEmoción