Mi Sueño…

Sueño - SonRetos

 

Sueño que el sistema médico ha cambiado su estrechez mental, y se ha abierto su corazón, ha tomado conciencia que cada semejante que llega enfermo es un hermano que necesita ser abrazado, comprendido y protegido.

Sueño que los hospitales, sanatorios, clínicas o cualquier centro dedicado a la atención sanitaria son reemplazados por hermosas casas con jardín y patio, por donde corren las mascotas, donde los amigos se pasean. Donde reside la paz y la alegría.

Sueño que las viejas creencias sobre la enfermedad son reemplazadas por una visión más cuántica de la vida, desde el equilibrio del ser. El viento los árboles, los animales, los pensamientos, las emociones, las historias, la esperanza todos ellos interactuando, sin miedo, en un espacio de libertad sin juicio, sin pánico, sin opresión.

 Sueño que los médicos no se sienten superiores a los enfermos, siento que los ven como a un igual, sabiendo que lo que ven enfrente es igual a lo que muestra su propio ser. Una oportunidad para aprender, para conocerse, para ser libres. Para darse cuenta que lo que le pasa a sus hermanos será la realidad de lo que a ellos les pasará.

Sueño que los adelantos tecnológicos, los avances y los descubrimientos, así como la ciencia, son herramientas que se utilizan con respeto. No se generan falsas idolatrías ni admiraciones vanas, donde se pierde el foco de saber que nada es más que nada.

Dando la posibilidad sin restricciones de una vez por todas de conceder al ser humano de la maravillosa  naturaleza que está compuesto. Partiendo de la visión de verle como lo que es, ¡una creación perfecta!

Sueño que las causas de la enfermedad son comprendidas por cada persona, sabiendo el reto que le supone y la oportunidad de poder volver a su propio equilibrio. A partir de cuestionarse sus creencias sobre sus miedos, sus inseguridades, su falta de identidad, las injusticias etc.

Sueño que se abandona una medicina tóxica, cruel y que mutila fruto de una ideología triunfalista y con carencia de libertad para el otro, incluida nuestra salud.

Sueño que todos tenemos un deber para nosotros mismos, por encima de todo:  hacernos responsables de nosotros al 100%. Ocupando nuestra energía en esa tarea tan profunda que conecta con la principal misión de un ser humano, ser autentico consigo mismo.

Sueño como acompaño a mis herman@s con coherencia bajo estos principios para hacer de mi vida una posibilidad de compartir.

 Sueño para crear mi realidad a partir de saber que es fruto de mi posibilidad, sabiendo que todo nece a partir de un sueño.

Bienvenid@s a mi vida.

Natxo Requena

Nota: Me he inspirado a partir de leer al Dr. Fernando Callejón en su libro “La lupa de la nueva medicina”

Pon humo… R a tu vida

El Diagnostico  SonRetos

El próximo día 17 de junio, me dan los resultados del tac… Me he hecho una reflexión y me gustaría compartirla. Pase lo que pase, nunca otorgues tu poder, no lo delegues. No hay un camino correcto, cada uno de nosotros tiene su camino y su momento para avanzar por él.

Si tuviera que aportar algo concreto en este momento, donde las dudas asaltan y el miedo hace acto de presencia… tengo una solución, amarme a mi mismo, incondicionalmente, sin reservas. Es la lección que he aprendido en este camino junto al línfoma de manto.

Al mantenerme alineado a mi mismo, la coherencia está presente, soy algo así como un instrumento, al fin al cabo, estoy conectado con un todo, donde ese todo está conectado a mi. En definitiva es mi equilibrio lo que interactua y toca a cada persona. Si tomo consciencia de este acto, olvido por completo, mi estado de duda o de miedo, de mi nace una fuerza de amor y de paz, en definitiva es lo único que deseo compartir.

Disfrutar de uno mismo y de la vida, sin tomarte tan en serio ni a ti ni a la vida. Estoy plenamente convencido que si hubiera sabido y actuado en coherencia, bajo esta regla, no hubiera aparecido un línfoma de manto “un cáncer” en mi cuerpo.

Tenemos demasiadas religiones que inducen al miedo y a tomarse las cosas muy en serio. Lo mío desde luego no es crear ni mucho menos una nueva religión, no estoy dispuesto a ello, porque no creo que pueda ser posible unificar las religiones. Pero creo que algún día nos podemos sentar y hablar de una experiencia de vida en torno a la religión universal, compartir los principios y  los valores. Si alguna vez compartiera mis experiencias, pondría en la lista sin lugar a dudas el humor, sería el acto preferente, sin lugar a dudas estaría antes que rezar, orar, meditar, los mantras o un simple cambio de alimentación.

Dedicamos mucho espacio y mucha energía en protegernos de las amenazas que creemos que están “ahí fuera”, en esta carrera de las tecnologías de la información, donde todo pasa rápidamente, lo que hoy era cierto , mañana será cuestionado. En ese momento preciso perdemos la perspectiva de nosotros mismo, de disfrutar de nosotros mismo y sobre todo de cuidar lo que ya somos y llevamos dentro de cada uno “amor”

Expandir la felicidad, mi equilibrio, mi coherencia y muchas, muchas risas, para que cuando deje este mundo sea la esencia que quede de mi, para compartir con los que aquí aún permanezcan. Sólo me queda amarme de buen humor y tomar conciencia que sólo soy amor. Es mi manera de darle la vuelta a un resultado de una prueba médica, es mi manera de crear mi formula magistral, mi combinación ganadora.

Te deseo que disfrutes, mientras te percatas de tu magnificencia y aprendes a expresarte en el mundo sin miedo.

Os deseo un feliz aprendizaje, yo estoy en el mío.

Bienveid@s a mi vida

Natxo Requena

COACHING PARA SENTIR-ME

GICS 17febrero

Natxo Requena y Susana Punzón

Susana Punzón y Natxo Requena

Conferencia impartida el pasado 17 de febrero en la EEC, en el marco del Grupo de Investigación de Coaching  y Salud.

Me llamo Natxo Requena, es para mí un regalo poder compartir con todos vosotros, mi experiencia, mi camino de aprendizaje cuando te diagnostican un cáncer, más concretamente un Linfoma de Manto.

 

Algunas personas presentes en la sala me conocéis, hemos compartido muchas cosas juntos. Otras es la primera vez que nos vemos, quiero daros la bienvenida a mi vida.

 

Me dedico a dejar que la vida me viva y a amar aquello que hago, como por ejemplo mi profesión. Como muchos de vosotros me formé en esta Escuela, dentro de estas paredes, certificándome como Coach Ejecutivo y de Equipos. Recibí la formación en BCO (Biología del Cambio del Observador) y pertenezco al grupo GICS (Grupo de Investigación de Coaching y Salud). También me he formado en Coaching Educativo, en PNL, en Hipnosis EriKsoriana, en el Estudio del Trangeneracional , en Psych-K y en BioNeuroEmoción CP1 CP2 CP6.

 

Quiero compartir con vosotros, desde una visión de Coachee, qué ha supuesto para mí un proceso de coaching desde el marco BCO.

 

En la primera sesión, la duda, la desconfianza estaban instauradas. ¿Realmente unas sesiones de coaching servirían para mi caso?, ¿sería capaz de llegar hasta mi estructura vital, hasta mi ser, para cuestionarme?.

 

En la segunda sesión, nos permitimos la coach y yo, poner en duda todo el proceso, declaramos nuestros miedos y por ende las interferencias que estaban saliendo. La duda dió paso a la claridad.

 

A mí ya me servió la primera sesión desde el momento que declaré: “Tengo la oportunidad de ponerme delante de un espejo, para descubrir mi lenguaje, mi forma de pensar y de sentir sobre mi”. Partía de un punto, “quería curarme emocionalmente”, para eso tenía que dejar al descubierto mi ser. Confiar en el proceso es la herramienta que yo puse encima de la mesa, desde ese momento finalizaron las dudas. Recuerdo las sesiones, con el paso del tiempo y con la distancia como un descubrir, cada sesión era una caja de sorpresas. Pasé de tener una mirada hacía el exterior obedeciendo a los impulsos externos, a tener una mirada interior llena de matices y de giros.

 

Recuerdo con cariño a aprender a darme cuenta de cómo me hablaba, había dos mundos separados en mí, la parte mental y la parte de mi corazón, había un corte magistral entre las dos. El proceso me sirvió para darme cuenta de mi desequilibrio, de mi incoherencia.

 

A estas alturas, estaréis pensando, muy bien, y ¿ésto que tiene que ver con la enfermedad? Tiene que ver todo.

 

La enfermedad no viene a tu cuerpo como un castigo, es una oportunidad para poder hacer todo el trabajo que os he descrito antes. Sin ella hubiera estado haciendo más de lo mismo, con un resultado que todos conocemos, cuando procedemos así.

 

A partir de ese momento, me hice responsable 100% de mi ser, puse una maquinaria en marcha, hasta el momento desconocida para mí. Me acepté como ser humano, acepté cada uno de los acontecimientos de mi vida, a darles el valor justo, ¡no había culpa, ni culpables!. ¡Impresionante!, la carga desapareció, y comenzó un camino de entendimiento.

 

En ese momento llegaba a mis manos información de todo tipo. Realicé el curso de BCO en junio 2013, asunto que ya tenía previsto en diciembre 2012, pero que mi accidente  de moto en octubre, indicó que aún no era el momento. Nada ocurre por nada, tampoco lo fué que yo hiciera BCO en esa fecha. En ese curso conocí a María Guzmán, una compañera Coach, que conociendo que yo tenía un Linfoma de Manto, me habló de la BioNeuroEmoción. A continuación me formé en ese campo y actualmente trabajo acompañando procesos relacionados con la salud, a través del Coaching & BioNeuroEmoción.

 

Una de las cosas más importantes que estoy aprendiendo en esta aventura, es entender que todas las personas llevamos una “L”de prácticas, la llevamos toda la vida. Por supuesto yo también la llevo. Permito que me sucedan las cosas, porque entiendo que es mi camino de aprendizaje.

 

“Si quieres que tu mundo cambie, empieza a sentir como piensas y empieza a pensar como sientes”. Desde este estado de tu ser la coherencia está presente, por lo tanto, tu cuerpo y tu mente es uno. Todo empieza a manifestarse de diferente forma, tus relaciones, tu estar en la vida, tus circuitos neuronales… etc.

 

Mi estado actual respecto al Linfoma de Manto es remisión total,  así me lo comunicaron el pasado mes de noviembre, después de realizarme todas las pruebas revaluatorias. Hace días tuve que tomar una decisión… los médicos me aconsejan realizarme un auto-transplante de mi médula, para según su visión, completar el tratamiento. El proceso que me proponen sólo se puede realizar si no hay enfermedad, no es posible hacerlo en otras condiciones. No hay garantía de que por someterme al proceso,  la enfermedad no aparezca de nuevo, pero según ellos, también hay que tener en cuenta, que si aparece en un futuro y yo he declinado la opción, podría arrepentirme de la decisión tomada. Mis preguntas eran: “si realizo el auto-trasplante ¿por qué lo hago?”, la respuesta para mí estaba clara, “por MIEDO a tener de nuevo el Linfoma de Manto”; Y tomando la determinación de no realizarlo, “¿con qué me conectaba?”, con la DUDA, duda a que volviera o no, duda de tomar la decisión correcta.


Este proceso me ha llevado casi un mes hasta estar definitivamente en paz con la decisión que he tomado, no ha sido una decisión a la ligera, pero ahora no hay duda y tampoco hay miedo. Mi coherencia es la mejor herramienta que he encontrado para tomar la decisión.  Si mis células son las que en un momento se han alterado para producir la enfermedad, ¿qué motivo tengo para realizar un auto-transplante a partir de ellas?; ¿Para qué tengo que pasar por un proceso de estar ingresado un mes aislado en la habitación de un hospital, sometido a recibir una serie de chutes, mucho más potentes que todos los que he recibido juntos en el tratamiento inicial?; ¿Por qué tengo que llevar a mi cuerpo a un estado de enfermedad?; ¿Para qué le tengo que inducir a un estado de estrés?; ¿Por miedo?; ¿Por duda?. El miedo, me ha enseñado que todo no lo puedo controlar, que mi vida es para que ella me viva, para saber que aquí y ahora lo tengo todo. Si me instalo en la duda, viviría una posibilidad que no ha llegado, por lo tanto dejaría de estar aquí y ahora.


Estoy sano, siento que estoy sano, y procedo en función de sentir y pensar de la misma forma. He decidido escuchar a mi cuerpo, atender a los criterios de los médicos, pero yo soy el único responsable 100% de mi decisión, seguir viviendo aquí y ahora para ser coherente. El mayor regalo para mí es perdonarte, hacer las paces contigo mismo, para eso tienes que responsabilizarte 100% de tu vida y os aseguro que es un juego precioso, porque desde ese punto, la vida te vive.

 

La primera frase que escucho de mis clientes es “Me gustaría poder entender, para así poder sanarme”. Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Desde el mes de septiembre hasta el día de hoy, he tenido la oportunidad de  acompañar a más de 80 personas con síntomas diferentes. Algunas coinciden entre ellas en su diagnóstico (o enfermedad), pero os aseguro que sus historias, son únicas. Cada una de ellas ha recibido “una oportunidad”, y para mí ha sido un privilegio acompañarlas. No con el objeto de curarlas,  que esa no es mi labor, sino con el fin de que puedan descubrir dónde está su historia: ¿Para qué tienen el síntoma?;¿Para qué el cuerpo les está hablando de ese modo?. Desde ese estado se abre un mundo de oportunidades y os aseguro que poco tienen que ver con la enfermedad, más bien tienen que ver con las emociones. Mi objetivo en los acompañamientos es que la persona se haga responsable de su cuerpo y por lo tanto de su ser. A partir de ese punto todo cambia, incluido el cuerpo.

 

Deseo que ¡la vida os viva!, no gastéis energías en algo que si prestáis atención, ya lo tenéis. Se consigue viviendo el Aquí y el Ahora. Si  vuestra mente va al pasado, quizá aparezca la culpa,  haced las paces y no tendréis que volver. Si vais al futuro, quizá os conectéis con la ansiedad, y… ¿para qué estar ansioso por algo que aún no ha llegado?. Las personas vivimos sacrificando nuestra salud para ganar dinero. Luego, cuando tenemos dinero, lo sacrificamos para ganar la salud. Estamos tan ansiosos por nuestro futuro, que no disfrutamos de nuestro presente.

 

Todo esto nos lleva a vivir de una forma extraña, porque vivimos pensando que no vamos a morir y morimos sin haber vivido. A mi personalmente me da mucho que pensar esta reflexión, de ahí que ahora quizá compartas conmigo, que no hace falta nada para que la VIDA TE VIVA.